jueves, 15 de abril de 2021

Lectura 4

 

UNA SALITA CERCA DE LA CALLE EDGWARE 

1947 

GRAHAM GREENE 

(inglés)

Graham Greene

Bajo la suave llovizna estival, Craven pasó junto a la estatua de Aquiles. Acababan de encender las luces, pero ya los coches se apiñaban en dirección de Marbel Arch, y sus angulosos y calculadores rostros judíos se asomaban a la calle, dispuestos a pasar un buen rato con cualquier cosa que les saliera al paso. Amargamente, Craven pasaba a su lado, con el cuello del impermeable cerrado hasta la garganta; era uno de sus días malos.

Lectura 3

 LA CAÍDA 

1956 

VIRGILIO PIÑERA 

(cubano) 

Virgilio Piñera
Habíamos escalado la montaña de tres mil pies de altura. No para enterrar en su cima la botella ni tampoco para plantar la bandera de los alpinistas denodados. Pasados unos minutos comenzamos el descenso. Como es costumbre en estos casos, mi compañero me seguía atado a la misma cuerda que rodeaba mi cintura. Yo había contado exactamente treinta metros de descenso cuando mi compañero, pegando con su zapato armado de púas metálicas un rebote a una piedra, perdió el equilibrio y, dando una voltereta, vino a quedar situado delante de mí. De modo que la cuerda, enredada entre mis dos piernas, tiraba con bastante violencia obligándome, a fin de no rodar al abismo, a encorvar las espaldas.Él, a su vez, tomó impulso y movió su cuerpo en dirección al terreno que yo, a mi vez, dejaba a mis espaldas. 

Lectura 2

 VINIERON TODOS JUNTOS EN UN BARCO

Testimonio de Juan Yara y Margarita Higa

Sakura Maru-1899


Yo he nacido acá, en San Agustín. Mis padres, en cambio, sí son de Japón, ellos vinieron al Perú allá por el año 1925. Primero llegaron a Cañete y de ahí ya se vinieron para acá después de dos años. Cuando ellos vinieron ya estaban aquí algunos negros y criollos, también había chinos, pero en muy poca cantidad.

Lectura 1

 EL PODER DE LA INFANCIA

1912

LEÓN TOLSTÓI

(ruso)


León Tolstói
¡Que lo maten! ¡Que lo fusilen! ¡Que fusilen inmediatamente a ese canalla...! ¡Que lo maten! ¡Que corten el cuello a ese criminal! ¡Que lo maten, que lo maten...! —gritaba una multitud de hombres y mujeres, que conducía, maniatado, a un hombre alto y erguido. Este avanzaba con paso firme y con la cabeza alta. Su hermoso rostro viril expresaba desprecio e ira hacia la gente que lo rodeaba.

Era uno de los que, durante la guerra civil, luchaban del lado de las autoridades. Acababan de prenderlo y lo iban a ejecutar.

«¡Qué le hemos de hacer! El poder no ha de estar siempre en nuestras manos. Ahora lo tienen ellos. Si ha llegado la hora de morir, moriremos. Por lo visto, tiene que ser así», pensaba el hombre; y, encogiéndose de hombros, sonreía, fríamente, en respuesta a los gritos de la multitud.

Lectura 4

  UNA SALITA CERCA DE LA CALLE EDGWARE  1947  GRAHAM GREENE  (inglés) Graham Greene Bajo la suave llovizna estival, Craven pasó junto a la e...